lunes 25 de agosto de 2008

Un fin de semana que te cagas

El viernes me encontraba yo al borde de la desesperación cuando mi jefe (uno de ellos) decidió que podía irme a mi casa a las tres y cuarto de la tarde. Fabulous! Me compré una lasaña y me vi ¿Qué he hecho YO para merecer esto!!, que sigue siendo una de las mejores de Almodóvar. Carmen Maura está suprema y las actrices de reparto, de levantarse a aplaudir.


Como he estado fuera de Madrid, tenía muchas ganas de salir por la noche, así que llamé a Proudstar para salir, que estaba aquí su amigo Giorgio (esto de tener que respetar los nombres de los personajes de su blog es demasiado complicado para mi cerebro). Estuvimos primero tomando una copa en su casa y jugando al Buzz (por supuesto, gané yo) y luego nos fuimos al Poliéster y al Ocho y medio.

En el Poliéster estaba pinchando uno que parecía un poco mamarracha, aunque luego acabó siendo majete y nos puso La revolución sexual. En el momento en que Proudstar se acercó a la cabina, sonaron todas las alarmas de ¡Cuidado en la cabina del Dj! pero todo se quedó en nada.

El Ocho y medio, según Proud “la meca de la modernidad”, no deja de ser un antro lleno de mamarrachas fotologueras, que apesta no se sabe muy bien a qué y en el que apenas se puede respirar del calor que hace. Yo a la media hora tenía los ojos que se me caían al suelo. La música no estaba mal, though. Eso sí, presenciamos un espectáculo que no podría haber sucedido en otro sitio. Estábamos próximos a la salida, intentando captar unas burbujas de oxígeno que bajaran de la puerta cuando viene una tipa que estaba en la cola del baño y le dice a Proud “grande, grande” levantando los pulgares. No, no se refería a Proud, sino a su camiseta de “Caca, pedo culo, pis”. Ahí seguíamos haciendo risas cuando desde el fondo del ocho y medio se acerca una comitiva encabezada por un tipo y su muy perjudicada amiga. A la amiga le caían por las piernas unos churretones de lo más sospechosos. Yo pensaba “la regla no puede ser, es demasiado, lo mismo la han rajao, qué emocionante, uy, mira que mala cara”. Y en ese momento nos dimos cuenta. ¡Se había cagao! Muy fuerte. Un pestazo que te cagas, nunca mejor dicho. La masa humana que poblaba el garito se abrió como las aguas del mar Rojo. En mi vida había visto nada igual. Excuso decir que a Giorgio y a mí nos entró la risa floja, pensando en que si la chica hubiera llevado bragas en vez de tanga, a lo mejor no se habría manchado tanto. Me preguntó qué la llevó a cagarse. Es un fenómeno muy extraño, porque aunque te venga un apurón de estos horroroso, siempre tienes un margen de un par de minutos para llegar al baño más cercano. Y si hay cola empiezas a gritar ¡dejadme pasar, que me caaaago! y todo arreglado. Y lo que está claro es que si una está de seguidillas, lo que tiene que hacer es quedarse en casa con el baño a dos metros.

Salimos corriendo del Ocho y medio y Proudstar se compra unos espaguetis en el chino de la esquina (¡!). Como lo lees. Si es que este chico me come de bien… En el fondo, yo estoy un poco preocupado por el suicidio social de la diarreica. Si a mi me pasa semejante cosa no vuelvo a salir de casa. O huyo del país. Pero a mí no me vuelven a ver por el centro ni muerta.

El sábado me levanté tarde, comí mientras veía The Bourne Identity y salí a la calle, que hacía mucho calor en mi casa. Me fui hasta la plaza del 2 de mayo a tomar una cerveza mientras leía Malena es un nombre de tango. Almudena Grandes tiene que sacar un libro nuevo ya, porque me quedan poquitos. No sé qué hace esta mujer, pero sus libros me atrapan de una manera increíble. El que más me ha emocionado sigue siendo El corazón helado, pero la verdad me ha gustado todo lo que le he leído.


Después de la cerveza me fui hasta la Fnac, que entre que está en obras y estaba llena de provincianas, no había quien la aguantara. Me compré Cowboy de medianoche y me fui a verla a casa. Para cenar me compré una bandeja de sushi en el Opencor. Un asco.

Luego el domingo me fui al Rastro. Estaba lleno de gente de fuera, como todo Madrid. Qué ganas de que llegue septiembre. Por la tarde fui al cine con mi amiga MJ a ver Por fin viuda. No sé qué pasó que tuvieron un problema de tensión y cortaron la peli a medias, así que me he quedado sin ver el final. A ver si me la bajo de internet. El caso es que devolvían el dinero de la entrada, pero yo había aprovechado la mía para envolver un chicle, así que sólo vamos a poder cambiar una de las entradas. Si lo sé pego el chicle debajo del asiento, eso me pasa por cívico.

Total, que se ha pasado el fin de semana y no he ordenado mi armario, que era lo que me había prometido a mí mismo que iba a hacer.

viernes 22 de agosto de 2008

Mister L Strikes Back!

¡Estoy alucinando! Hace nueve meses que no escribo... Esto demuestra que Constancia y yo no somos muy buenos amigos. El caso es que intento pensar en las cosas que me han pasado en estos meses dignas de ser contadas y no se me ocurre ninguna así a bote pronto.

Hace un mes más o menos me llamó mi jefa de estudios para comentarme que un alumno mío está sufriendo acoso por parte de unos compañeros y para preguntarme si yo había notado algo. Lo cierto es que yo no había notado nada, más que el chaval (llamémosle K) me hace unos exámenes de llorar. Sin embargo, K es amigo de unos amigos del novio de mi amigo Manuel, así que le dije que investigaría el tema. El caso es que no sé cómo enterarme de forma discreta. Yo se lo he dicho a Manuel, pero no ha conseguido enterarse de nada, entre otras cosas porque a estado en China un montón de tiempo e investigar sobre un tema delicado, discretamente, a tantos kilómetros de distancia es muy jodido. Pues bien, aunque no debería afectarme, me jode que pase esto. Me jode porque K me cae bien y porque no hay derecho a que en el siglo XXI sigan pasando estas cosas (supongo que sobra decir el motivo del acoso) y porque me gustaría que a los hijos de puta que se dedican a acosar a K los largaran de la universidad, lo que no va a suceder, y porque sería mi venganza personal contra todos los que me han insultado en algún momento. Querido K, si lees esto, cosa que dudo, habla conmigo, cuéntame lo que ha pasado.

sábado 1 de diciembre de 2007

Previously on… (II)

Una mujer baja ensangrentada y medio en bragas en un ascensor, sale a la calle en estado de shock, ya en la comisaría no revela su nombre. Seis meses antes, la misma mujer recibe una oferta de trabajo en uno de los bufetes más prestigiosos de Nueva York. Así empieza Damages, la serie del año.

Hace unos meses hice una lista de mis diez series favoritas y ha llegado el momento de actualizarla. Sin embargo, ahora no voy a ordenarlas. Primero, porque me siento incapaz; segundo, porque luego la repaso con el tiempo y ya no estoy de acuerdo conmigo mismo, y tercero, porque no me da la gana. Ea.


Damages (serie del año 2007)

Como decíamos, la serie del año (no me canso de repetirlo, porque así es: probablemente lo mejor que se ha estrenado en 2007, aunque reconozco que no he visto todo lo estrenado este año, entre otras cosas, porque no tengo suficiente tiempo). Glenn Close está suprema en el papel de Patty Hewes como salvadora del mundo sin escrúpulos. He de decir que a mí la Close no siempre me gusta, pero aquí está fantástica: cómo mira al resto de los personajes, cómo habla y cómo calla, cómo maneja la situación. Casi como Meryl Streep.


Dexter (serie del año 2006)


Ahora en su segunda temporada, que aún no he visto, porque a mí me gusta ver las series de un tirón (o dos o tres, claro, que uno tiene que dormir para tener un careto decente), Dexter es para mí la serie del año pasado. Michael C. Hall (A dos metros bajo tierra) interpreta al forense-psychokiller Dexter Morgan en su misión por las calles de Miami. Otro actor como la copa de un pino. Atención a Jennifer Carpenter, que interpreta a la hermana del prota. Mantiene la tensión hasta el último minuto y deja con ganas de más (estoy deseando ver la segunda temporada). Estoy descubriendo que me encantan las series de a 13 episodios la temporada (aunque luego vienen fatal, porque no se puede meter toda en un DVD: multipliquen ustedes 350 megas por 13 episodios…).


Weeds (serie del año 2005)


Quizá me aventuro demasiado diciendo que es la serie de 2005, porque he perdido un poco la cuenta de qué series se estrenaron cuándo… El caso es que esta serie es una maravilla. No se sabe muy bien si es comedia o si es drama; no dura ni 22 minutos ni 42; es americana, pero parece británica. Mary Louise Parker (Ángeles de América) interpreta a Nancy Botwin, un ama de casa que se queda viuda y se ve “obligada” a ganarse las lentejas traficando marihuana. Atención a Elizabeth Perkins en el papel de Celia Hodes, la vecina cabrona, una especie de Bree Van De Kamp pasada de vueltas.


Hasta aquí mi top 3 de lo último que he visto (de lo último que se ha estrenado). Veamos otras series que he visto recientemente:


The Tudors (2007)


Jonathan Rhys Meyers, ese hombre que me quita la respiración, interpreta a Henry VIII, es decir, a Enrique Octavo, ese que se casó tantas veces (aunque sólo recordemos a Ana Bolena, Anne Boleyn en el original). La serie va, como no, de las intrigas palaciegas, de lo malísimo que es Henry (y lo que nos pone), de lo supermalísimo que es el cardenal Wolsey (Sam Neill, Parque Jurásico), de lo superretorcida que es Anne Boleyn, de lo sufridísima que es Catherine of Aragon (Catalina de Aragón, la hija de los reyes católicos), etc. Muy entretenida, la verdad. Me da la sensación de que el lenguaje está un poco actualizado (no creo yo que en la Inglaterra del siglo XVI dijeran fucking todo el rato… incluso hoy dirían antes bloody) y al parecer la historia se la pasan por el forro de los cojones, pero para los profanos en el tema esto es un detalle de menor importancia.


Gilmore Girls (2000)


Ya sé que llego tarde a comentar las aventuras de Lorelai y Rory Gilmore. Lauren Graham y Alexis Bledel interpretan a madre e hija respectivamente. En realidad, en esta serie no pasan muchas cosas que no pasen en otras (al final, resulta que estamos viendo siempre el mismo argumento), pero el envoltorio en el que nos lo sirven es estupendo. Los personajes secundarios, Emily Gilmore (Kelly Bishop, Dirty Dancing), la relación madre-hija-somos-mejores-amigas, Lorelai y Rory bebiendo café todo el rato y hablando a toda pastilla, las constantes referencias a la cultura pop, la música, las canciones, hacen una serie única. Lo único que me da pena es que el final no está a la altura de la serie.


Una curiosidad: mientras un capítulo de cualquier serie de cuarenta minutos tiene habitualmente unas cuarenta o cincuenta páginas de guión, un capítulo de Las Chicas Gilmore tiene unas ochenta. Atención a la velocidad que hablan las colegas…


Angels in America (2003)


Miniserie situada en la Nueva York de los años 80, con un elenco de actores que incluye a Meryl Streep, Al Pacino, Emma Thompson, Patrick Wilson y Justin Kirk. La serie tiene seis episodios, aunque en EEUU se emitió en dos partes. Narra las vidas entrelazadas de unos cuantos personajes y se centra principalmente en la homosexualidad y el fenómeno del sida (en aquel momento todavía generaba mucho miedo y misterio). Es una serie maravillosa que nadie debería perderse. (En play.com por 9.49 euros.)


Little Britain (2003)


Matt Lucas y David Walliams interpretan a toda una variedad de personajes típicos británicos. Cada capítulo consiste en una serie de sketchs que se van repitiendo a lo largo de las temporadas, introduciendo de vez en cuando algún personaje nuevo. Lógicamente, hay que ver varios episodios para reírse de verdad. Mis personajes favoritos son la mujer del banco que a partir de la 3ª temporada cambia de trabajo y está en una agencia de viajes (“Computer says nay”), Daffyd el único gay del pueblo, el retrasado mental (“Yeah, I know!”), Vicky Pollard (“Yeah, but no, but yeah”) y Pat, la gorda de Fat Fighters. Es una serie que se ríe de los ingleses y que jamás podría hacerse en España, porque en seguida saldrían los de las asociaciones de gays, viejos, gordos y su puta madre a protestar. Hay que verla.


Series que aún no he visto (shame on me):


Six feet under (2001)


Serie sobre una familia de lo más peculiar que regenta una funeraria. No puedo decir más porque prefiero no saber nada antes de ver la serie. Sólo sé que es una vergüenza que yo aún no haya visto esta serie, pero estas navidades me la regalo.


30 rock (2006)

Tina Fey escribe y protagoniza esta serie que supuestamente es de lo mejor que nos ha dado la televisión últimamente. No tengo ni idea del argumento de la serie, ni falta que hace. Tina Fey es una garantía absoluta. ¿Que quién es la Fey esa? Pues la guionista de Mean Girls (Chicas malas, 2004) una obra maestra del género teen protagonizada por la inefable Lindsay Lohan.


The Sopranos (1999)


Aclamada por la crítica mundial, la serie que ha hecho mucho por la comunidad de los osos. Tampoco tengo muy claro de qué va el tema, sólo lo obvio, que se trata de una familia de mafiosos. (Esto de no saber de qué van las cosas no es por desgana, sino porque cuando una película o serie me interesa de partida, prefiero no saber nada, para disfrutarla más.)


Series inmortales que estoy disfrutando:


Dynasty (1981)


La serie que ha hecho la televisión tal y como la entendemos hoy en día. Surgió como contraataque al éxito de Dallas y trata sobre el día a día una familia, los Carrington, forrada a base de chanchullos con el negocio del petróleo. La primera temporada iba sobre la adaptación a este mundo de Krystle, la secretaria de Blake Carrington, cuando se casa con él y de sus luchas con Fallon Carrington, la hija de Blake. Fallon estaba destinada a ser la hijaputa de la serie, pero el éxito de la primera temporada fue no demasiado espectacular, hasta que introdujeron el conocido cliffhanger de la mujer con el sombrero como testigo de cargo en el juicio contra Carrington por matar al novio de su hijo. Estados Unidos entero estuvo esperando como agua de mayo al principio de la segunda temporada, en el que Joan Collins se convirtió en la mala oficial de la serie. Aún estoy viendo la segunda temporada.


Melrose Place (1992)



Contento con el éxito de 90210, Aaron Spelling encargó un spin-off a Darren Star. Los primeros episodios de la serie son algo parecido a 90210, pero con veinteañeros: pequeños problemas de la vida diaria, líos amorosos, algún que otro aborto… Un espanto. Eso opinaba Estados Unidos, así que Darren Star llamó a una amiga suya de la facultad e intentó sacar a la serie a flote metiendo a la misteriosa Jo Beth Reynolds (Daphne Zúñiga) en los conocidos apartamentos. Ni con esas. La cadena quería cancelar la serie. Aaron Spelling vio que se le iba el invento al traste y tomó cartas en el asunto. Cogió a su vixen favorita, Heather Locklear y creó a la archiconocida Amanda Woodward. La serie duró siete años. También la estoy viendo, pero tengo que esperar a que algún alma caritativa norteamericana ripee la recién salida tercera temporada.


NOTA: Bajo mi punto de vista, Amanda NO es la reina de la serie… pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión.

sábado 24 de noviembre de 2007

Leones por corderos


La semana pasada venía una noticia en el periódico cuyo titular decía “¿Por qué fracasan las películas sobre Irak en EE UU?”. Tal noticia hacía referencia a Leones por corderos (Lions for lambs, Robert Redford, 2007) y en la parte inferior había un montón de comentarios descalificativos a la película y a la temática de la misma. Lo mejor es que, después de haber visto tal película este domingo, uno se da cuenta de que el 100% de los criticones no la han visto. Y se les nota.

Se puede acusar a Leones por corderos de oportunista (yo no lo creo, en cualquier caso), incluso el propio director de la película dijo que “ahora es fácil criticar a Bush”, pero, desde luego, no se le puede acusar de mentirosa. Yo lo que me temo es que el público no escucha los diálogos. Tal vez de ahí los gritos sofocados de sorpresa al llegar el repentino final. La cuestión es que no es una película facilona, hay que digerirla. Y tras un tiempo de digestión, uno llega a comprenderla.


La historia se compone de tres situaciones paralelas: una entrevista entre una periodista (Meryl Streep) y un senador republicano (Tom Cruise), una conversación entre un profesor de Ciencias Políticas (Redford) y un alumno y la aventura en Afganistán de dos soldados del ejército de los Estados Unidos, uno mexicano y otro afroamericano. Los personajes son imperfectos y lo saben, desde el profesor idealista que sabe encontrar talentos y hacerles ver más allá a la periodista que sabe que se ha vendido a los gigantes de la comunicación, que no han hecho más que dar publicidad a la guerra, al senador que haría cualquier cosa por ser el candidato a la presidencia, a los soldados que se van a la guerra a luchar como leones, pero que están dirigidos por corderos.


Ni que decir tiene que las interpretaciones de los actores principales son sublimes, a pesar del rostro del Redford (chico, la cirugía no siempre sienta bien) y de lo insoportable que es el Cruise. De Meryl Streep no tengo nada que decir porque soy fan.


Quizá sea cierto que ahora es fácil criticar a Bush, quizá sea demasiado pronto para hacer este tipo de películas con la perspectiva que da el paso del tiempo, pero en todo caso, la película suelta un montón de verdades.

jueves 22 de noviembre de 2007

Algo tiene...

Me he dado cuenta de que tengo poderes y puedo ver el futuro. O al menos intuirlo. Mi problema es que luego la gente se adjudica lo que yo predigo, con lo cual lo único que me queda es el consuelo de saber que yo lo dije antes… (Por ejemplo, soy experto en que se pongan de moda cosas que yo digo y que no había oído decir a nadie antes, lo juro, y que luego nadie sea consciente de que las oyeron de mí.)

Cuando hace un año, más o menos, salió la canción de Paulina Ni una sola palabra, escrita por Xabi, el de La Oreja de Van Gogh (a saber quién es el tal Xabi, pero todo el mundo lo dice así de natural), yo proclamé a norte y sur, este y oeste, que La Oreja debería poner a la petarda de Amaya en la puta calle y contratar de inmediato a Paulina Rubio. La Amaya aburre a las ovejas, se cree que canta fenomenal y en el escenario es como una marioneta que sólo mueve el brazo arriba y abajo en una canción. Lo peor. Paulina es otro tema. La verdad es que voz tiene más bien poca, por no decir que ninguna, y ni siquiera afina demasiado bien. Pero carisma tiene un rato. Aparte de que está buenísima, a qué negarlo. Desde luego, La Oreja tiene que dar un golpe de efecto y seguir triunfando y que la Amaya esta se vaya a su casa a hacer petipuá. Mira que es ordinaria la jodía…


El caso es que ahora me entero (leer comentario de JL en este post de Proudstar) de que eso es un rumor que hay por ahí… ¡Eso me lo inventé yo! Desde aquí pido un reconocimiento a mi ingenio, qué coño.


COMPAREN USTEDES:




domingo 18 de noviembre de 2007

Esta noche Guille canta para mí

QUÉ: Concierto de La Casa Azul
DÓNDE: Sala El Sol - Madrid
CUÁNDO: 16 de noviembre de 2007

Tengo tanto que contar, tantas cosas que han pasado en los últimos meses, desde aquel concierto de Björk. Empezaré, sin embargo, por lo más reciente.

No es la primera vez que intento ver a La Casa Azul en concierto. Hace algo así como año y medio, Maiki y servidor nos vimos en la puerta del 8 y medio intentando conseguir una entrada de último minuto para ver el chou del "grupo". Nos fuimos con el rabo entre las piernas.

Esta vez, afortunadamente, conseguimos las entradas a tiempo. Llegamos a la puerta de la sala hacia las once menos cuarto, acompañados de Proudstar y otra gente de la blogosfera (detalles aquí). Quiero, desde aquí, hacer un llamamiento a la dirección de las salas de conciertos: tener a la gente haciendo cola para entrar es absurdo. En la cola estábamos al menos cien personas peladas de frío. Pongamos que hubiera un 10% de abstemios y otro tanto de cutronas. ¡Quedan más de ochenta personas ávidas de gastarse los euros en copas! A 5 leuros cada una, hacen unos ingresos de 400 leurillos. Y todo por el módico precio de abrir el garito media hora antes... Señores, no saben ustedes hacer negocio.

Bueno, al tema. Tras pedirnos unas copas en la barra (regentada por "simpatiquísimos" camareros, by the way) nos metimos en la multitud a esperar el inicio del evento. Tras apagarse las luces empezaron a sonar los acordes de "La revolución sexual", mientras en las pantallas del fondo se iban cargando los androides que forman el grupo. De repente, de no sé dónde, sale Guille Milkyway y empieza a cantar el single (el de no sé dónde viene de que uno es bajito y no veía nada por debajo del pecho de Guille). Tras un comienzo perfecto, se fueron enlazando canciones del nuevo album con canciones que ya son gritisjits de La Casa Azul, como "Chicle cosmos" (la primera canción que escuché del "grupo" en el otoño de 2004, cuando yo aún pensaba que esto era un grupo) o "Superguay", con una versión de "Aire", de Pedro Marín. Las pantallas iban ilustrando las canciones con imágenes de medicamentos ("No más myolastan"), portadas de discos ("Siempre brilla el sol"), los chicos volando ("Vamos a volar" ¿Quieres tomar algo? Pues no sé, un martini o algo), el tapizado de la abuela (en las canciones al piano, piano que yo no veía, así que bien podía ser un órgano Fisher Price).

Lo mejor del concierto vino al final. Después de una versión fantástica de "Cerca de Shibuya", Guille Milkyway ofreció al público un final "muy camp" (sus propias palabras) con una versión al piano de "Como un fan", dejando al respetable a cuadros. Me encantó.

El setlist fue el siguiente:
1. La Revolución Sexual
2. Galletas
3. No más Myolastan
4. El momento más feliz
5. Siempre brilla el sol
6. Una cosa o dos
7. Superguay
8. Mis nostálgicas manías
9. Aunque parezca lo mejor
10. Chicle Cosmos
11. Chicos Malos
12. Hoy me has dicho hola por primera vez
13. Aire
14. La Nueva Yma Sumac
15. C'est Fini
16. Triple Salto Mortal
17. En Noches como la de Hoy
18. Vamos a volar
19. Prefiero Bailar
20. Esta noche sólo cantan para mí
21. El sol no brillará nunca más
22. Cerca de Shibuya
23. Como un Fan

El punto negro de la noche fue cuando perdí mi bufanda favorita. Snif

viernes 2 de noviembre de 2007

Fracasada

Soy una fracasada en el tema blogs... tengo que replantearme esto